A medida que las obligaciones de facturación electrónica se extienden por todo el mundo, las empresas deberán cumplir con más de un país, modelo u obligación para cubrir las transacciones transfronterizas. Por ello, resulta útil entender los modelos más comunes y cómo funcionan en la práctica.
Ningún modelo es exactamente igual, pero, a grandes rasgos, muchos requisitos obligatorios pueden agruparse en uno de dos modelos: el modelo posterior a la auditoría y el modelo de liquidación.
¿Cómo funciona el modelo posterior a la auditoría?
El modelo posterior a la auditoría exige a las empresas crear, conservar y declarar las facturas, sin que la administración tributaria intervenga en el proceso.
Dentro de este modelo, las empresas deben garantizar que sus facturas sean auténticas, legibles y estén debidamente registradas, lo que implica mantener informada a la administración tributaria mediante declaraciones periódicas. La integridad y la autenticidad pueden garantizarse mediante una firma electrónica o un proceso empresarial que sirva de evidencia de la trazabilidad del documento.
La administración tributaria también puede llevar a cabo auditorías aleatorias durante un determinado período tras una transacción. Por ello, las empresas deben mantener un registro de facturas para cumplir con la normativa. El plazo mínimo de conservación de ese registro varía según el país.
¿Cómo funciona el modelo de liquidación?
El modelo de liquidación implica a tres partes: el vendedor, la administración tributaria y el comprador. Dentro de este modelo, la administración tributaria debe «liquidar» (validar) las facturas electrónicas antes de que puedan enviarse.
En comparación con el modelo posterior a la auditoría, el modelo de liquidación supervisa y realiza el seguimiento de las facturas a un nivel mucho más alto. Las facturas deben enviarse y registrarse ante la administración tributaria, garantizando así la prueba tanto del comprador como del receptor. Esto proporciona a la administración tributaria una visibilidad total de la actividad económica.
Países como Italia, que han sido pioneros en la facturación electrónica obligatoria, se han beneficiado del modelo de liquidación desde hace tiempo. El uso de un modelo de liquidación por parte del país, combinado con casi el 100 % de la facturación electrónica B2B obligatoria, ha ayudado a recuperar miles de millones en IVA empresarial.
México, pionero en la digitalización fiscal, también utiliza el modelo de liquidación. El país hizo obligatoria la facturación electrónica junto con la declaración en tiempo real a la administración tributaria. El modelo mexicano exige a las empresas enviar las facturas a proveedores de servicios terceros certificados, quienes son entonces responsables de remitirlas a la administración tributaria.
En términos de cumplimiento fiscal, el modelo de liquidación ofrece numerosas ventajas tanto para las empresas como para la administración tributaria. Por ello, aunque el modelo posterior a la auditoría sigue siendo popular en Europa, muchas administraciones están adoptando el modelo de liquidación. Los motivos de esta adopción incluyen:
Comunicación estructurada – Una visión del impuesto en tiempo real, que ayuda a reducir el fraude fiscal.
Automatización – Elimina la declaración fiscal manual y la probabilidad de errores.
Recuperación de ingresos – Los gobiernos pueden aumentar sus ingresos gracias al cumplimiento fiscal de las empresas.
Descubra más sobre los distintos modelos de cumplimiento fiscal
Ahora que ya conoce los modelos posterior a la auditoría y de liquidación, amplíe aún más sus conocimientos profundizando en los distintos modelos de cumplimiento fiscal dentro de estas dos categorías.
Desde la declaración en tiempo real hasta el CTC y el intercambio descentralizados. A medida que más países hacen obligatoria la facturación electrónica, surgen más modelos y variaciones.
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